La lactancia materna, un vínculo de amor

Crea un vínculo de amor con tu bebé. Comienza la preparación para amamantar, aprende cómo cuidarte en esta etapa y las recomendaciones del Dr. Germán Silva para lograr una lactancia materna exitosa.

Si tienes la firme intención de amamantar a tu hijo ¡Felicidades! Has tomado una excelente decisión. La lactancia materna crea un vínculo de amor para toda la vida ¡Comienza a prepararte para una lactancia exitosa! 

Cómo cuidar tus senos para una lactancia exitosa

Comienza a preparar tus senos antes de que nazca tu bebé. En la ducha, puedes fortalecer la piel de los pezones y areolas con un corto masaje, utiliza un guante de crin o frótalos con suavidad, no demasiado duro, con una esponja áspera o una porción pequeña de estropajo. 

Si tus pezones son planos o invertidos, puedes:

  • Tomarlos con el dedo índice y el pulgar y girarlos en los 2 sentidos de las manecillas del reloj.
  • Tomarlos con los dedos en forma de pinza, desde la base, “evertirlos” y moverlos con algo de firmeza en sentido vertical y horizontal (en cruz) varias veces al día.
  • Exponerlos al sol unos minutos por día (en horarios adecuados), con lo que ayudas a fortificarlos y mantenerlos libres de humedad. 

Cuando nazca tu bebé y ya estés lactando es mejor que evites el uso frecuente de protectores mamarios, estos favorecen la formación de grietas y hongos. Al comienzo de la lactancia el goteo de leche puede ser abundante y la piel del pezón se macera por falta de ventilación. Por eso, al terminar con un seno puedes extraer una gota de tu propia leche y distribuirla sobre el pezón y la areola, para terminar debes dejarla secar. La piel de la areola se te pondrá sedosa y sin grietas. 

Cuidados recomendados durante la lactancia

Durante la lactancia materna pierdes un promedio entre 1 y 2 kg al mes, de forma lenta y gradual por la cantidad de energía que utilizas en la producción de la leche.

  • La lactancia materna te implica un aporte mayor de energía y proteínas, que obtienes con una alimentación variada, equilibrada y balanceada. Asegúrate de incluir todos los grupos de alimentos y consumir productos lácteos que cubran la pérdida de calcio durante este proceso. Favorece el consumo de alimentos ricos en hierro, ácido fólico, zinc, vitamina C, vitaminas del complejo B, calcio y omega-3. 
  • También es muy importante que durante la lactancia materna tomes una buena cantidad de líquidos, estos favorecen la producción de leche. Tres litros al día es el ideal, preferiblemente agua. 
  • Abstente por completo de ingerir alcohol durante todo el tiempo que amamantes, por lo menos, evitar la lactancia materna en las dos horas inmediatamente después de haber tomado alcohol (consumo razonable). Los recién nacidos metabolizan el alcohol en aproximadamente la mitad de la tasa que la de los adultos. 

Extracción: ¡Que nunca le falte la leche materna a tu bebé!

Un secreto importante que debes saber: mientras más leche extraigas, más leche produces. Procura amamantar a tu bebé entre 8 a 12 veces al día, puedes usar un extractor de leche entre una amamantada y la otra para estimular los senos a producir más leche.

Cuando regresas a trabajar debes separarte de tu bebé por períodos de tiempo prolongados, trata de extraerte la leche durante 15 minutos cada dos horas. La extracción se puede hacer manualmente o con extractores. Lo recomendable es que te drenes los senos completamente para que produzcan más leche.

La leche se puede conservar de cuatro a ocho horas a temperatura ambiente en un lugar fresco, o en la nevera por un período no mayor a 48 horas. Si se almacena en el congelador puede durar más tiempo. Guárdala en recipientes o bolsas adecuadas, utiliza etiquetas con fecha y comienza a darle a tu bebé la que lleve más tiempo de almacenaje. 

Cómo solucionar otros problemitas de la lactancia materna

Las grietas en los pezones, que se pueden presentar especialmente durante las primeras semanas de la lactancia materna, en ocasiones son causantes de sangrado. Las principales razones para el agrietamiento de los pezones son:

  • Un mal agarre del bebé al momento de succionar.
  • Una sesión prolongada, mayor a los 20 minutos en cada seno.
  • El uso frecuente de agua y jabones para la limpieza de la areola y del seno.
  • El uso de protectores de lactancia en el brasier.
  • Menos frecuente, infecciones como la causada por un hongo (cándida albicans).

Si se te presenta alguno de estos problemitas durante la lactancia materna, tranquila. El método más eficaz y rápido para curar las grietas en los pezones es aplicar unas gotas de tu propia leche en los pezones y areolas y dejarla secar naturalmente para que se hidrate y cicatrice.

Si durante la lactancia materna estás tomando medicamentos con receta médica o de venta libre, no te preocupes, casi todos son seguros durante la lactancia. Una gran mayoría de ellos se transfieren a la leche humana, pero casi la totalidad lo hacen en cantidades inofensivas por lo que es seguro amamantar mientras los tomas.

Otro problemita durante la lactancia materna es que se suele confundir el hambre del bebé con la necesidad que él tiene de brazos, cariño y de no sentirse solo, y por eso llora. No siempre que tu pequeño llore es por hambre ¡aprende a reconocer qué es lo que quiere tu bebé!

Descubre las señales de hambre en tu bebé después de la lactancia 

¿Y qué hay de la famosa “crisis de lactancia”?

A los tres meses, tu bebé se vuelve un experto en extraer muy rápido la leche del seno. Mamar se convierte en algo muy sencillo, sin embargo, la glándula tarda aproximadamente 2 minutos en recibir la señal y enviar la leche. En esos mismos dos minutos, puedes sentir los senos blandos y que no produces leche suficiente. Estos cambios del comportamiento del bebé y los cambios en la producción de leche a los 3 meses se denominan crisis de lactancia, y se puede extender hasta un mes.

¡Tranquila! Aunque tú bebé parezca insaciable y pida pecho a toda hora no dudes en tu capacidad para producir leche ¡no te rindas! Está demostrado que esta crisis es más materna que del bebé.

Recuerda: La lactancia materna es un acto de amor y la paciencia es clave para lograrlo. Tú tienes la leche suficiente que tu bebé necesita, y lo mejor: ¡están creando un vínculo para toda la vida! 

Dr. Germán E. Silva Sarmiento

Pediatría - UNAM

Medicina interna pediátrica – UNAM

Experto en lactancia materna 

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