Cómo logré conectar con mis mellizos

Conectar con tus hijos es más que cuidarlos, es tener una relación de amor con ellos y aprender a disfrutar de cada momento juntos. Descubre cómo lo hizo nuestra bloguera Adriana Wilches.

De las cosas más desafiantes del día a día a las cuales me he enfrentado siendo mamá 7 días a la semana y 24 horas al día de mellizos, son esos momentos en que los niños necesitan a la mamá al mismo tiempo.

Es muy frustrante verlos llorar, ver cómo me estiran sus brazos y me halan para que los alce. Y es aún más retador, cuando los logro alzar al mismo tiempo, y entre ellos empiezan a empujarse reclamando su propio espacio.

Al principio, manejar estas situaciones me agotaba y manejar estos berrinches dobles me hacía sentir frustrada por no saber qué hacer, incluso a veces me sentía culpable cuando en medio de la desesperación se me escapaba un grito de ¡NO MÁS! Pero, sobre todo, me agobiaba la idea de sentir que no lo estaba haciendo bien, que la forma en que estaba manejando la situación no estaba funcionando, que tenía que cambiar, solo que no sabía muy bien qué. 

¡Necesito ayuda para las emociones!

Empecé a investigar sobre cómo manejar estas pataletas dobles, porque estábamos desgastándonos emocionalmente. En el momento en que uno de los niños me necesitaba, al instante el otro quería lo mismo y físicamente solo puedo atender a uno a la vez.

Además, mis hijos son distintos, lo que calma a Julieta no necesariamente le funciona a Sebastián y viceversa, así que al intentar calmar a los dos al tiempo empeoraba la situación. Generalmente, terminaba perdiendo el control ya sea distrayendo los niños con cualquier cosa, un juguete o una pantalla, o peor aún, había momentos en que me desesperaba hasta gritar.

Y, claro, la distracción y el grito me funcionaban en el momento, pero la pataleta se seguía presentando, y cada vez con mayor intensidad. Entrar en estas dinámicas, me impedían ver lo que realmente estaba ocurriendo. 

¿Tú conectas con tus hijos?

En mi búsqueda de respuestas encontré con una publicidad de una aplicación en donde hacían una pregunta: “¿Tú conectas con tus hijos?” Esto retumbó en el fondo de mi corazón, literalmente sentí un corrientazo en todo mi cuerpo.

Indagué un poco más y en la descripción decía: “No te estoy preguntado si tú cuidas a tus hijos, sino ¿tú conectas con ellos?” ¡PLOP! Claro, yo cuido a mis hijos, los baño, los visto, les doy su comida, los llevo al parque, les leo un cuento, siempre estoy con ellos, pero ¿conecto con ellos? No lo sé…Empezando porque no sé muy bien cómo es conectar con ellos y además todo el día me dedico a cuidarlos.

Hacerme todas estas preguntas me dio espacio para conocerme y cambiar la relación de cuidador a conexión.

¡Escucharlos con el corazón!

Descubrí que conectar es estar presente para ellos, mirarlos, escucharlos con el corazón, más allá de las mil actividades que hiciéramos durante el día, poner todo de mí en cada canción, en cada libro y en cada juego.

También descubrí, que conectar es todo un trabajo, requiere estar escuchando a mis hijos, para saber qué quieren, qué es lo que realmente necesitan y qué les gusta, escuchar sus ritmos para saber cuándo necesitan jugar, comer y cuándo dormir. Fue lindo y a la vez aterrador darme cuenta de que mis hijos no necesitan que yo los distraiga, sino que yo esté ahí presente, con todos mis sentidos puestos en ellos y acompañándolos a crecer.

Para conectar con ellos también es importante que yo esté nutrida, con la batería al máximo, tranquila y en paz. Que sepa reconocer mis propias necesidades y satisfacerlas para poder reconocer y nutrir las necesidades de mis hijos.

Aunque todo esto suena muy lindo en palabras, es todo un camino que parece imposible de recorrer cuando eres mamá. La incomodidad era tal que decidí atreverme y empecé a destinar pequeños espacios del día para mí, para respirar, tomar un café, leer una página de un libro, hablar con una amiga, hacer algo para mí, generalmente hacía todo esto cuando los niños dormían. Y estos pequeños espacios me empezaron a llenar de energía, a recargarme poco a poco permitiéndome estar más presente para mis hijos. 

¿Cómo conectar cuando tienes mellizos?

Empecé a encontrar la forma de conectar con cada uno por separado, porque el hecho de que mis hijos sean mellizos y tengan la misma edad no garantiza que le gusten las mismas cosas. Son dos niños totalmente diferentes, con gustos e intereses diversos que conectan de manera distinta.

Encontré pequeños espacios del día para conectar con mis hijos de forma individual, sé que a mi hijo Sebastián le gustan los carros, pues me voy al piso con él y empiezo a acercarme a su juego, a seguir sus reglas y regalarnos mutuamente nuestra presencia y compañía.

También sé que a Julieta le encantan los juegos de encajar fichas, de armar cosas, pues me siento con ella, observo lo que está haciendo y también me pongo disponible para ella, para seguir sus reglas.

A ambos los miro a los ojos cuando les canto una canción, cuando me hablan, cuando necesitan de mí. Al momento de bañarlos y de vestirlos son espacios que aprovecho para hacerlos con consciencia, a veces fluye, y otras veces el tener la cabeza puesta en las mil cosas que tengo que hacer no me lo permite.

También fui encontrando la manera de crear espacios en donde juguemos los tres, y en donde ellos me sientan presente, disponibles para ellos. Poco a poco Julieta y Sebastián fueron ocupando su lugar y aprendieron a compartir entre ellos.

No es algo que haga todo el tiempo, destino unos minutos varias veces en el día para estar con cada uno por separado, otros espacios para estar con los dos al mismo tiempo y he notado que estos espacios nos llenan el corazón, les da seguridad y les permite disfrutar de su juego y sus actividades aun cuando yo no los esté cuidando. 

La necesidad de conexión

Gracias a las pataletas dobles me di cuenta de que detrás de ese berrinche doble estaban mis hijos pidiendo conexión, y al empezar a crear estos espacios, se fueron reduciendo las veces en que los dos me hacían las pataletas al mismo tiempo, sino que ahora las hacían por separado. Este proceso nos fue enseñando a todos, que cada uno es único y que yo puedo estar para cada uno en momentos diferentes.

Mi gran regalo es que con esta experiencia pude comprender que mis hijos más allá de juguetes, libros, clases y actividades necesitan amor, presencia y conexión.

Adriana Wilches

¡Cuéntanos tu experiencia, queremos conocerte! Déjanos en los comentarios tus trucos para conectar con tus hijos y aprendamos juntos.

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