¡Bebé prematuro! Me tocó a mí. La culpa me acompaña

No te dejes llevar por los pensamientos negativos ¡Agradece por la vida! Y por el pequeño guerrero prematuro que ha llegado al mundo. Conoce la historia de Ana Milena, una mamá canguro.

¡Me tocó a mí! Soy mamá de dos hijos y los dos han sido prematuros en diferentes embarazos: Juan Antonio y María Paz.

Me perdí de la magia de ese parto perfecto, pero gané más experiencia y coraje, ya que en el camino de prematuros se debe aprender de cada detalle.

Aprendí que yo no tuve ese primer contacto piel a piel con mis hijos al nacer, pero sí lo iba a tener por meses, días y noches, porque al ser una mamá canguro los tenía muy cerca de mi pecho y de mi corazón. 

La culpa me acompaña ¿Pude haber hecho más?

Lograr salir de un parto complejo de alto riesgo, agradecer oír ese primer llanto e imaginar su rostro porque solo puedes observar cómo varios médicos reciben a tu bebé para luego ayudarlo a que sobreviva. Cuando vives esta situación es inevitable cuestionarte qué pudiste haber hecho mejor para evitar que esto pasara.

Y la respuesta es que ¡no puedes hacer nada! No es tu culpa. Yo intenté hacer lo mejor para mi bebé, pero mi cuerpo no pudo hacer más por mantenerlo dentro de mí para que se terminara de formar. Le resté tres meses de gestación donde no pude sentirlo y no pude preparar mejor su llegada a nuestras vidas.

Un día estás embarazada ves tu barriga al espejo y resulta que al otro día todo se complica y ya no la tienes. No alcancé a tomarme las fotos que deseaba, no pude hacer el baby shower que tenía planeado, tampoco pude preparar su cuarto, tener su ropa en orden, encontrar la “primera muda de ropa” perfecta, ni tampoco tener a su papá a mi lado al momento en el que nació.

No pude hacer nada de lo que había soñado, simplemente la vida me dijo: “Bienvenida al mundo del prematuro extremo”, donde hay una adrenalina al saber que mi bebé está ahí carente de todo. 

¡Llegan a mi mente más dudas y preguntas!

Me pregunté: “¿Ahora qué debo hacer?” y me respondí: “¡Asumirlo!”. Tuve que asumir que ya había nacido y que mi pequeño ya había hecho mucho y era llegar vivo. Ahora me tocaba pensar que podía hacer por él ahora que lo tenía conmigo.

Tuve que calmarme y aceptar que todo pasa por algo. Esto ha sido una escuela de valentía y fortaleza donde debo dar lo mejor de mí por él y por nuestra familia. Además, en este camino hay que tener una actitud responsable y saber seguir las instrucciones de los médicos para que él esté bien.

Mi mejor herramienta fue anteponer mi felicidad sobre mi tristeza por las circunstancias para poder superar poco a poco los obstáculos que se me presentaban, como no poder sentirlo, sino conocerlo en su urna de cristal. Hay que tener mucha paciencia cuando llega a tu vida un ser prematuro, un futuro canguro en evolución.

Debes vivir un día a la vez y antes de actuar pensar muy bien porque el camino es como una montaña rusa, lleno de subidas y bajadas, pero que al final los resultados son positivos.

¡Felicidades, tienes un pequeño guerrero! Guía para padres de bebés prematuros 

Un eterno agradecimiento

Siempre voy a estar agradecida por este desafío, porque todos los días aprendo, desaprendo y vuelvo a aprender. He sacado lo mejor de mí, nunca había pensado que con mi calor y con mis esfuerzos podría salvar una vida y que esos pocos gramos pudieran salvar la mía y la de toda mi familia.

¿Viviría de nuevo esta experiencia? Tal vez sí. Porque sin estos aprendizajes no sería la mamá que soy, no habría aprendido que se puede lograr mucho con pequeños detalles de amor y que con sacrificio he logrado que ellos sean quienes son hoy en día ¡El motivo de mi felicidad!

Ana Milena Arbelaez

Acá te dejamos un contenido adicional del mundo de los prematuros, ¿Cómo iniciar la alimentación complementaria con un bebé prematuro? 

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