“Soy Carolina y soy una working mom”: trabajo y maternidad

La maternidad llega para cambiarte la vida, pero ¿qué pasa cuando tienes una carrera profesional en ascenso y te conviertes en mamá? Carolina Pérez te cuenta su experiencia.

Hola me llamo Carolina Pérez, soy mamá de una niña de año y medio y un niño de 3 años. Trabajo en una multinacional farmacéutica como Head de Medical de una línea terapéutica. Quiero contarles un poco de mi vida como “working mom” y como llegué aquí, pero para esto necesito retroceder un poco. 

Así comenzó todo: trabajo y maternidad

Desde que tengo uso de razón, recuerdo tener clarísimo mi deseo de ser mamá y médica, pero también recuerdo mucho el conflicto que sentía. No veía cómo era posible hacer bien los dos roles. Siempre fui muy cuadriculada con mi vida. Planeaba graduarme de médica, especializarme y trabajar hasta el cansancio para crecer profesionalmente, todo esto antes de casarme y tener hijos. Para mí era una realidad que después de ser mamá no iba a poder seguir creciendo igual.

En el 2015 empecé una nueva relación y le metí toda la ficha a mi trabajo, con lo cual logré un ascenso a un cargo regional ¡Me sentía en el mejor momento de mi vida! Justo cuando todo iba viento en popa, tuve la mejor metida de patas, ¡quedé embarazada! Sí señores, quedé embarazada y no habían transcurrido ni tres meses desde que había comenzado mi relación, ni desde que había asumido mi nuevo cargo.

En mi cabeza no solo iba a ser mamá soltera, sino que también hasta ahí había llegado mi carrera. Afortunadamente esto no fue así. Tuve la fortuna de que ese novio con el que apenas estaba comenzando a salir resultó ser mi príncipe azul, pero en cuanto a la parte profesional, no fue la misma historia. 

Aquí empezó mi calvario… ¿había truncado mi carrera profesional?

Cuando decidí contarle a mi jefe, terminando el primer trimestre, ella tuvo una reacción más bien de “poker face”, ni bien ni mal, pero al poco tiempo me di cuenta de que esta noticia no le había caído en gracia.

Cada vez que podía, le recordaba a mis compañeros, como había truncado mi carrera profesional justo cuando estaba tomando impulso. Todo lo que le presentaba le parecía insuficiente, y pasé de ser la profesional estrella a ser nadie. Según ella, el estado de embarazo/maternidad parecía volver a las mujeres incompetentes.

Adicional a esto, no podía viajar porque estábamos en temporada de zika, y tuve algunas incapacidades por hiperémesis gravídica. A pesar de que seguí trabajando desde mi casa durante estas incapacidades, para mi jefe todo esto eran solo excusas para no trabajar sentada a su lado. Todo esto empeoró mi relación con mi ella. No sé porque, pero sentía la necesidad de tener su aprobación a como dé lugar. Me sentí incompetente, frustrada, no lograba dormir, y la ansiedad me dominaba. Siempre a la espera de la próxima bomba que me iba a soltar. Quería volver a ser esa trabajadora estrella, pero nada fue suficiente.

Busqué ayuda con la directora de Recursos Humanos, pero su respuesta fue: “Ponte en los zapatos de ella, es una mujer que no tiene hijos y le es difícil comprender tu situación”. Fue en este momento donde me sentí más vulnerable como mujer, y como mamá trabajadora. Esto sólo reforzó mi idea de que no era viable ser una gran mamá y trabajadora al mismo tiempo.

¡Se acabó la licencia de maternidad! ¿Y ahora?

Cuando regresé de licencia de maternidad me encontré con unas condiciones que no me permitían continuar el período de lactancia de mi hijo. Esto fue la gota que rebozó la copa. Ese día lloré con mi esposo, y decidimos que me iba a dedicar a Lorencito esos primeros meses. No me alcanzan las palabras para contarles lo duro que fue esto para mí. Amaba a mi hijo con locura, pero creía que esto significaba enterrar mi carrera profesional.

Después de 5 meses, pensé que era tiempo de hacer borrón y cuenta nueva, y empezar a buscar nuevas oportunidades laborales, sin embargo no fue nada fácil. Tuve varias entrevistas desafortunadas en donde me rechazaban al final del proceso cuando decía que tenía un bebé de 5 meses.

Escuché frases como: "Tienes un muy buen perfil, pero necesitamos a alguien muy enfocado por el momento en el que estamos pasando", o mi favorita "¿Cómo te sientes como mamá dejando un bebé tan pequeño en casa para viajar tanto?". Es apenas lógico que nunca va a ser fácil viajar por trabajo con niños pequeños, y que preguntas como estas solo nos hacen ver a las mamás como incapaces para trabajar.

¿Cómo es posible que la curva de crecimiento profesional de las mujeres se aplane cuando tienen hijos mientras que la de los hombres se va para arriba?

¡Quiero ser un agente de cambio!

Me di cuenta de que no debía buscar trabajo por el cargo sino por la empresa. No podía permitirme trabajar en una empresa cuya cultura fomentara la discriminación hacia las "working moms”, y definitivamente yo quería ser una agente de cambio. Decidí que mi filtro para llegar a una empresa incluyente iba a ser, desde el principio de los procesos de selección, recibir a una madre con un bebé pequeño. Esto no debía ser algo que debía ocultar, esto es algo por lo cual debía sacar pecho.  

Cuando mi hijo cumplió seis meses recibí una llamada de una multinacional para una gerencia médica. Como ya lo había decidido, les dije que necesitaban saber que tenía un bebé pequeño, y su respuesta fue: “¡Felicitaciones!, yo también tengo un bebé pequeño ¿cuándo puedes venir a entrevista?"

Yo no les puedo explicar la emoción que sentí al colgar esa llamada. No podía creer que sí existían empresas pro-maternidad, y tampoco les puedo explicar mi felicidad cuando recibí la llamada para decirme que había sido seleccionada. Me preguntaron si podía ir esa misma tarde a firmar contrato, pero les dije que justo estaba con mi hijo, a lo cual me respondieron: “¿Y por qué no lo traes? Así te enseño la sala de lactancia de una vez”, y así fue.

Fui muy feliz en esta empresa, me sentía plena como mamá y como profesional. Sentía que estaba demostrando que si era posible ser una gran mamá y una gran “working mom”.  Después tuve la fortuna de ser llamada por otra empresa que me contactó estando en último trimestre de embarazo y me contrató estando en licencia de maternidad. Increíble pero cierto.

Para las mamás que están pasando por una situación difícil en el trabajo, les puedo decir que nada es más importante que su embarazo y su familia. Ustedes tienen el milagro de la vida en su vientre, y tienen todo su derecho de disfrutarse al máximo esta etapa tan maravillosa. Yo hubiera deseado que alguien me hubiese dicho esto en mi primer embarazo. Busquen su tribu, rodéense de mujeres que les sirvan de apoyo. Ayudémonos a tumbar todos estos mitos y busquemos ser todas agentes de cambio para las mujeres y mamás trabajadoras. Mi historia es un claro ejemplo que estas empresas pro-maternidad si existen, y que su vida laboral sí va a seguir creciendo.

Recuerden que no están solas, somos muchas las “working moms”, ¡y nunca se les olvide que las mamás lo podemos todo!

Carolina Pérez

¿Tú también eres una “working mom”? En el Club Mamás y Papás Alpina queremos conocerte… Cuéntanos tu experiencia en los comentarios.

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