¡Mi bebé no para de llorar, quiere estar conmigo todo el tiempo! Es normal, te ayudamos a solucionarlo

Tu hijo está entre los 8 y 13 meses, un momento en el que puede experimentar ansiedad por separación física de sus padres, una razón de llanto constante. Conoce de qué se trata y pon en práctica herramientas para acompañarlo a superar este proceso.

¡Tu bebé se encuentra entre los 8 y 13 meses! Es una etapa hermosa en la que sigue descubriendo el mundo y disfrutando de tu compañía. Entre todas las muestras de cariño que te brinda día a día, también aparece el llanto incesante cada vez que te mueves de su lado por un segundo. ¿Sabes por qué ocurre? 

Miedo de ansiedad por separación física

Este nombre parece ser intimidante, pero no te asustes, es normal. Se trata de una respuesta emocional que tu hijo experimenta y que se traduce en manifestaciones de angustia cuando se separa físicamente de personas cercanas como sus padres, con las que mantiene una relación estrecha o comparte la mayor parte de su tiempo y con las que establece un vínculo de apego. 

Tu bebé llora y quiere estar contigo todo el tiempo ¿por qué?

Esta etapa de llanto y apego se incrementa una vez el niño adquiere facultades de visión diferentes a las que tenía cerca de los 7 u 8 meses, después de esta edad el sentido de la visión está en un 80-90%, por lo que tu bebé tiene mayor capacidad para apreciar el mundo con el cual se relaciona y reconocer las personas con las que más interactúa.

Adicionalmente, a esta edad el niño no tiene muy claro el concepto del tiempo, por lo que desconoce los lapsos cortos en los que no estás a su lado. Por ejemplo, una corta ida al baño le puede generar angustia a tu bebé, no por el hecho del poco tiempo que lo dejaste, sino porque tu ausencia le genera una sensación de abandono. 

Entonces… ¿El miedo de ansiedad por separación física es normal?

Es normal que por el vínculo de apego tu hijo se sienta un poco perdido o angustiado cuando sus padres o cuidadores no están a su lado, sin embargo, es importante que reconozcas algunas señales de alerta para saber si este proceso se convierte en un trastorno que requiere apoyo médico. Si reconoces algunas de estas señales en tu niño, lo mejor es que consultes con tu pediatra la situación:

  • Dolores de cabeza.
  • Vómitos.
  • Palidez y sudoración.
  • Falta de sueño en otros espacios que no son su casa o si no hay un padre o acompañante a su lado.
  • Llanto descontrolado.

Los trastornos de ansiedad deben ser considerados como una condición anormal cuando los niños llegan a los 5 y 8 años, porque continúan mostrando rebeldía o llanto descontrolado al no estar al lado de sus padres. En este momento de su vida, generalmente ya deberían entender que los papás tienen una rutina y que volverán en un espacio determinado del día por él. 

¡Tranquila! El llanto y el apego van pasando

Esta ansiedad se puede producir comúnmente en etapas entre los 6-8 meses y los 2 o 3 años. En la medida que tu hijo crece y desarrolla otras habilidades emocionales estos comportamientos se van modificando.

Es normal que en algunos casos pueda llegar a ser una situación agobiante para los padres o cuidadores, pero hay que comprender que estas manifestaciones de descontento y angustia son normales, porque que son una parte fundamental en el progreso personal del niño, así que tómalo con calma y paciencia. 

Actividades para minimizar el miedo de ansiedad por separación física

Acompañar a tu hijo en este proceso y ayudarlo a descubrir actividades sencillas que despierten su interés por abrirse a su entorno, puede ser de gran ayuda para minimizar el miedo de ansiedad por separación física:

  • Ayudarlo a enfrentar de a poco las situaciones que le generen ansiedad, de manera tranquila y progresiva a ellas. Por ejemplo, si está en edad de entrar al jardín, puedes llevarlo unos días antes de su ingreso para que vaya familiarizándose con este entorno.
  • Hagan actividades juntos que generen relajación, como ponerle música, jugar o bailar.
  • Fomenta con él el juego como método de socialización.
  • Vayan al parque juntos. Allí el niño podrá entrar en interacción con sus pares y aprenderá a desenvolverse mejor con ellos.
  • Hacer reír a tu hijo es otro buen método para que se relaje y puedas sacarlo de un contexto de ansiedad.
  • También es aconsejable que el niño se familiarice con otras personas, como pueden ser familiares o cuidadores. Si debes dejar a tu hijo con alguien más, mientras tú trabajas o haces otras actividades, crea rutinas en las que el niño conozca a la nueva persona, supervisa este proceso al comienzo para que tú hijo sienta confianza y posteriormente le dé tranquilidad estar con esa persona. 

Tu apoyo es todo lo que él necesita

Una idea que debes tener en mente es que todos los niños no son iguales y tienen ritmos diferentes para superar esta etapa. No asumas de primera mano que tu hijo puede tener problemas de carácter, ni tampoco que estás haciendo las cosas mal en su enseñanza.

Tu apoyo es importante para reforzar sus conductas positivas. Entender, validar y escuchar, son claves que te ayudarán a que superes junto a tu hijo esta etapa de ansiedad y angustia.

¡Recuerda, el proceso de la crianza tiene muchas etapas, y cada una muy diferente entre sí, pero todas contribuyen a que tu hijo crezca y se desarrolle de forma adecuada! 

Dr. Darío Botero

Pediatra y Puericultor 

Comparte este contenido con otras familias para que también conozcan sobre el miedo de ansiedad por separación física, y cuenten con las recomendaciones de un especialista para manejarlo de forma adecuada.

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